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ESPAÑA: ¿REBELIÓN DE LAS MASAS O CORRUPCIÓN DE LAS ÉLITES?

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ESPAÑA: ¿REBELIÓN DE LAS MASAS O CORRUPCIÓN DE LAS ÉLITES?
Análisis desde una perspectiva “políticamente incorrecta” sobre la situación actual de crisis en nuestra Patria.

Del “sujeto tirano” -que en antaño dio lugar al nacimiento de los primeros derechos laborales y sociales, como ocurrió en la primera mitad del siglo XX- “mutatis mutandis“, hemos pasado al “sujeto- tirano – Estado hipertrófico “, devorador de todo lo ajeno a los intereses de un “NOM”, con más poder que los propios estados, cediendo en parte la soberanía más allá de las fronteras geográficas de un territorio como elemento esencial de un Estado conforme al Derecho Internacional.

“El Estado como persona de Derecho Internacional, debe reunir las condiciones siguientes: 1) población permanente; 2) territorio determinado; 3) gobierno; 4) capacidad de entrar en relaciones con otros Estados.” (art. 1 de la Convención de los Derechos y Deberes de los Estados, Montevideo, diciembre de 1933).

46495885_2619677191383628_2013105468611756032_nEstaríamos, por tanto, ante una comunidad, fijada permanentemente en un territorio, y que se rige a si misma por un poder coactivo con total independencia de cualquier otra comunidad.

Artículo 1.2 de la Constitución Española: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.”

Así, el hecho de que fuera el poder político –por muy legítimo que fuere, compuesto por miembros elegidos por el pueblo español- quien decidiera la mayor cesión de soberanía que puede llevar a cabo un estado soberano, cual es la cesión de la moneda y con ello de la soberanía sobre la política económica de un país, sin previamente consultar a través de referéndum “sí estábamos o no de acuerdo con la cesión de la nuestra moneda <<peseta>>, con lo implícitamente inherente, refleja una carencia de democracia directa en un tema fundamental. Pero es que resulta “vox populi” el malestar generalizado de la gente de la calle como consecuencia de las políticas impuestas por la UE, tras la cesión de nuestra moneda -y así de nuestra autonomía en orden a establecer la política monetaria para España que resultará más beneficiosa para la ciudadanía-. En mi humilde opinión el ejercicio legítimo del poder no implica una facultad ilimitada a modo “cheque en blanco”, máxime en materias que afectan a la soberanía de un estado soberano como el nuestro.

Existen países en nuestra Europa que conservan su soberanía sobre la “moneda”, elemento esencial de un país, que han desarrollado políticas económicas muy atractivas de cara al crecimiento económico, generador de riqueza, como el caso de Hungría, la cual rebajó el IRPF y Sociedades al 9%, cuyas empresas se benefician de la fiscalidad más baja de la UE y la OCDE. En el caso de Hungría la tasa actual de paro es del 3,7 %, frente al 15,2 % de España. Tampoco cedieron su moneda: Bulgaria, Dinamarca, Suecia, Suiza… y Reino Unido, dando lugar en este último caso a un divorcio de los dictados del BCE: “brexit”. Sin ánimo de detenerme en este punto al no ser el objeto del análisis, ni ser exhaustivo, si hoy en día pudiéramos regresar al pasado, efectuando una consulta al pueblo español, estoy casi seguro que ganaría la “peseta”. Con preguntar a las madres y padres que se levantan todos los días a buscar el pan para sus hijos, creo que bastaría como prueba suficiente.

“La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.” (art. 1.2 de la Constitución Española de 1978).

Los nuevos oligarcas han expoliado a las “clases medias” –verdadero sostén económico de un país- no sólo la pequeña propiedad, sino más allá: su capacidad de ahorro familiar. Además “ultra vires”, con las leyes ideológicas -asumidas por todos los partidos políticos del arco parlamentario- se ha “usurpado” el derecho de los padres, titulares de la patria potestad de sus hijos, a educarlos y formarlos conforme a sus propios principios y valores, en gran parte “heredados” de nuestras raíces cristianas; que, junto con el derecho y la filosofía greco-romana, son las bases sobre las que se asienta nuestra cultura. Por ello -a mi humilde juicio- y tras estos lustros, hemos retrocedido a los peores tiempos de nuestra historia, mutando el “ánimus” del noble ejercicio de la política -en sentido aristotélico: ¿rebelión de las masas o corrupción de las élites?- al servicio a la comunidad -en sentido tomista-, al “enriquecimiento a costa de los nuevos súbditos”, anteponiendo los intereses de partido a los de la ciudadanía: nada más lejos del “estado del bienestar” e incluso del propio espíritu de libertad en que se inspiró la propia revolución francesa.

“Ley es la ordenación de la razón humana dirigida al bien común, debidamente promulgada por quien tiene el gobierno de la comunidad.” (Santo Tomás de Aquino).

Quien sea capaz de devolver el bienestar sustraído a las clases mayoritarias -que en modo alguno pueden estar representadas por el interés de unos pocos que viven a costa de la mayoría- y, así, a la célula básica de toda comunidad: la Familia, derrocará al nuevo “tirano” que metafóricamente representa el afán desmedido del poder y a la opulencia; será capaz de aglutinar la mayoría suficiente para poner en marcha políticas justas que devuelvan a los ciudadanía el bienestar y la paz social que garantice la prosperidad de las generaciones venideras.

Está claro que la sociedad demanda necesidades y derechos básicos que hoy se han convertido en un “lujo” –como el derecho a la vivienda, los costes de la luz, agua, combustibles, etc.- que hace que el descontento social se palpe y, peligrosamente, pueda llegar a un “punto de no retorno”, al igual que en la aeronáutica. Cierto que hemos tenido políticos con visión de estado, máxime durante la transición; pero no menos cierto, también, que desde los gobiernos de Zapatero hasta nuestros días la situación ha empeorado hasta límites inimaginables, que comprometen a las futuras generaciones, hipotecándolas durante no se sabe cuántos lustros.

No obstante, desde octubre del año pasado, la única persona que me ha demostrado esa visión de estado ha sido S.M. el Rey Felipe VI, Rey de España, quien tuvo la valentía en el ejercicio de su función como Jefe de Estado -que le otorga nuestra Constitución Española de 1978, fruto del consenso y del olvido de tiempos que nunca deberían volver a repetirse en la historia de España, pues todos unidos seremos más fuertes y viviremos mejor- de interpelar a la unidad del pueblo Español frente aquellos que persiguen su destrucción.

No olvidemos, que edificar lo que hicieron nuestros padres -para muchos que lean esta breve análisis- costó mucho sacrificio; sin embargo, “dinamitarlo” es muy fácil. Y concluyo: lo peor es que lo están consiguiendo.

Post scriptum:

Mi análisis dista mucho de una lectura populista, pues quienes hoy desde posiciones revolucionarias prometen “fórmulas mágicas” a la ciudadanía española, esconden el hacer una revolución destructiva del “edificio” construido gracias a políticos con gran visión de estado. En realidad, pretenden la destrucción de lo edificado con esfuerzo y méritos de muchos de nuestros padres. No se caiga en la tentación que a partir de mi análisis el fin justifica los medios.

Entiéndase más como una especie de “reflexión”, que muchos hemos podido imaginar como “ideal” del noble ejercicio de la política, destinado al servicio de la colectividad, en aras mantener la paz y la justicia social dentro de un marco de derechos y libertades. Qué mejor marco de convivencia que nuestra Carta Magna de 1978, la cual fue refrendada por la inmensa mayoría del pueblo español, tanto en el conjunto del territorio como en el resto, incluida Cataluña como parte de España.

Sobre la base de lo conseguido, esforcémonos por intentar solucionar lo que está perjudica a los intereses de la comunidad, buscando siempre el bien común que caracteriza la escolástica, sobre la base de lo edificado durante más de cinco siglos.

Si con esta reflexión, consigo que sirva de “llamada” a modo de “reflexión”, me sentiré satisfecho. El grosso de la ciudadanía demanda gestos y hechos que hagan recuperar la ilusión y políticas que propicien el marco ideal que devuelva los “ratios” de bienestar de muchas familias, empobrecidas e incluso algunas desahuciadas, como consecuencia de la brutal crisis económica, pero nunca y más lejos una “revolución”, sino una “regeneración” de la crisis subyacente a la económica: la crisis de valores.

Esta será la mejor herencia que le dejemos a nuestros hijos y generaciones futuras de españoles.

El cambio inevitable. Melitón Cardona (Embajador de España)

En “Mediocridad y delirio”, Hans Magnus Enzensberger afirmó que “la casta política ha perdido el contacto con sus bases … Los políticos se sienten ofendidos por el hecho de que la gente muestre cada vez menos interés por ellos, pero más les valdría preguntarse por las razones de esa pérdida de interés. Creo que los partidos políticos son víctimas de un autoengaño por cuanto operan con una definición errónea de la política … El núcleo de la política actual es la capacidad de autoorganización, que empieza por los temas de cada día: el educativo, el de los alquileres, el del tráfico. Cualquier interés, incluso el de índole más privada, se articula políticamente en grupos organizados. Hoy se alzan frente al Estado numerosísimas agrupaciones y minorías de todo tipo; no sólo las viejas organizaciones como las sindicales, religiosas o mediáticas, sino también las deportivas … las de homosexuales, traficantes de armas, automovilistas, discapacitados, de la tercera edad, objetores fiscales, divorciados, ecologistas, etc. Todos ellos están en condiciones de constituir diez mil instancias de poder en nuestra sociedad.”

General Dávila

En “Mediocridad y delirio”, Hans Magnus Enzensberger afirmó que “la casta política ha perdido el contacto con sus bases … Los políticos se sienten ofendidos por el hecho de que la gente muestre cada vez menos interés por ellos, pero más les valdría preguntarse por las razones de esa pérdida de interés. Creo que los partidos políticos son víctimas de un autoengaño por cuanto operan con una definición errónea de la política … El núcleo de la política actual es la capacidad de autoorganización, que empieza por los temas de cada día: el educativo, el de los alquileres, el del tráfico. Cualquier interés, incluso el de índole más privada, se articula políticamente en grupos organizados. Hoy se alzan frente al Estado numerosísimas agrupaciones y minorías de todo tipo; no sólo las viejas organizaciones como las sindicales, religiosas o mediáticas, sino también las deportivas … las de homosexuales, traficantes de armas…

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VIVENCIAS DE UN ABOGADO Y “LEX ARTIS”: Consejos para principiantes. Diego J. Romero, Letrado del ICAS.

VIVENCIAS DE UN ABOGADO Y “LEX ARTIS”: Consejos para principiantes.

Diego J. Romero, Letrado del ICAS.

A colación de unas experiencias vividas en esta semana, creo oportuno –por naturaleza somos algo olvidadizos- dejar algunas pinceladas en relación al ejercicio de la abogacía, muchas de ellas extraídas de nuestro Código Deontológico.

A veces, no resulta tan simple tomar decisiones -y menos a los más jóvenes- en determinados asuntos. Puede que la inercia varíe de la noche a la mañana y tengamos que improvisar y jugarnos un caso en cuestión de “segundos”. No está de más recordar que -si ello ocurriera-, no sólo el conocimiento del derecho sustantivo y adjetivo pueda resultar suficiente: a veces la decisión más acertada pasa por la captar el “ambiente” de sala, sabiendo elegir la mejor opción en beneficio de nuestro patrocinado. Por ejemplo, ante la posibilidad que se nos ofrezca una posible conformidad o celebrar la vista oral, o bien plantear una cuestión previa –que traíamos preparada- o no en función del “escenario” que nos encontremos llegado el día.

VistaJuicioOral (1)Recuerdo en más de una ocasión, partiendo de una defensa eficaz durante la fase de instrucción, y sobre la base de un buen escrito de defensa, lo fácil que se hace la preparación del plenario. El escenario no resulta imprevisible, debiéndose estudiar todos los escenarios posibles. Recuerdo haber renunciado a la práctica de pruebas llegado el día -pruebas propuestas por la defensa y admitidas- en función de cómo se iba desarrollando la vista. El estar ávido y atento a los gestos y el dominio de los “terrenos” al estilo de la lidia en la tauromaquia -recordemos que grandes juristas, escritores y filósofos fueron aficionados a los toros, como Cossío- puede resultar determinante para el fallo.

Estos principios, a modo de pinceladas, serían:

-“…en el ejercicio de la profesión de Abogado la independencia, la dignidad, la integridad, el servicio, el secreto profesional y la libertad de defensa.”

-“La independencia del abogado resulta tan necesaria como la imparcialidad del Juez, dentro de un Estado de Derecho.”

– “… y esta tan compleja como unívoca actuación del Abogado sólo sirve al ciudadano y al propio sistema del Estado de Derecho si está exenta de presión. “

– “…el Abogado posee total libertad e independencia de conocer, formar criterio, informar y defender, sin otra servidumbre que el ideal de Justicia.”

– “En ningún caso debe actuar coaccionado ni por complacencia.”

A buen seguro, y aunque de sobra conocidos, que nunca viene mal tenerlos presentes.

Un cordial saludo.

Diego Jesús Romero

Letrado del ICA de Sevilla